Una experiencia religiosa

Hace unos días una amiga me comentó que iba a visitar Roma en plan “vacaciones de chicas”. Lo hacen una vez al año y se lo pasan en grande (que envidia me das, Marta). Y como buena conocedora de la ciudad probablemente más bonita del mundo, quiero hacerle una guía rápida

Antes que nada es conveniente ver La Dolce Vita, Cleopatra, Ben-Hur, Quo Vadis y Vacaciones en Roma (probablemente también la película más bonita del mundo)  para ir abriendo boca.

  • De día: Coliseo, Plaza de España (lo más bonito de Roma, y encima con bandera española casi en el centro), Pantheon, Foro, Museos Capitolinos, Museos Vaticanos, El Vaticano en sí (demasiado ostentoso para mi gusto), Piazza Navona, San Juan de Letrán, Piazza Venezia…
  • De noche, Trastevere, es donde más vida nocturna y de restaurantes hay. Las calles son intrincadas y es fácil perderse, pero casi todo se concentra alrededor de la Plaza de Santa María.
  • Museos: Capitolinos (en la plaza del Campidoglio), Vaticano y uno muy pequeñito y muy bonito, la Galleria Borghese, en Villa Borghese, un parque enorrme y que merece la pena visitar.

Y dicho esto, que queda muy básico, ahí va la GRAN RECOMENDACIÓN: El restaurante L’Eau vive. Como su propio nombre indica, es de cocina francesa, pero la comida es lo de menos, lo mejor es la “ambientación”. En pocas palabras voy a intentar resumir los emotivos momentos vividos en tal “peculiar” restaurante. Antes que nada, decir que lo regentan unas monjitas de la congregación católica Donum Dei. Ellas son las camareras, las cocineras, y las bailarinas…Pues bien, no esperéis una decoración para epatar, no, se parece más bien al comedor del colegio, con posters y cartulinas de dios es amor (dio è amore) incluidas.

La clientela es de lo más selecta: gente con buena pinta, bastantes padres con un montón de hijos y algún que otro obispo (lo dedujimos por los pedazos de anillacos).

La carta está en francés, asi que la mayoría de la gente no se entera de lo que pide, da igual, está todo muy bueno. Pero lo mejor sucede en mitad de la cena: las monjas dan a cada comensal un papelito con el Ave María y otras canciones religiosas (tipo alabaré alabaré pero en italiano) y la madre superiora (y también chef) saca la guitarra y todos juntos cantamos en amor y compañía. Pero, parafrasenado a super ratón en los dibus de los 80: no se vayan todavía, aún hay más. Mientras todos cantamos al son de la guitarra, varias monjas con maillots (de los 80 también) danzan cual ninfas entre las mesas. La gente en general se lo toma en serio. Yo me tuve que meter la cabeza dentro del bolso del ataque que me dio. Pero desde entonces tienen en mí a una fan, y lo he recomendado siempre que he tenido ocasión.

Y es que, como decía Obélix, ¡están locos estos romanos!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s